
Fidel Castro no volverá a ser presidente de Cuba, pero todo parece indicar que otro Castro, su hermano Raúl, general y ministro de las Fuerzas Armadas, de 76 años, lo sucederá al frente del Gobierno cuando el próximo domingo la Asamblea Nacional elija a los miembros del nuevo Consejo de Estado y de Ministros.
Los años y especialmente una enfermedad que casi lo lleva a la tumba son los culpables del retiro del Comandante en jefe, que, contra lo que muchos pensaban, no morirá con las botas puestas ni con el uniforme verde olivo tras mantenerse en el poder 49 años, un mandato sólo superado por la reina de Inglaterra. Desde que enfermó en julio de 2006 y delegó sus funciones, las pocas comparecencias ante los medios en fotografías o vídeos han sido vestido con pijama o con atuendos deportivos con los colores cubanos.
Fiel al estilo que adoptó desde que se apartó «provisionalmente» del poder hace diecinueve meses, el líder cubano recurrió a la escritura para explicar su renuncia a ser reelegido. Un mensaje enviado al diario 'Granma' dirigido a sus «queridos compatriotas» anunciaba su decisión de «que no aspiraré ni aceptaré, repito, no aspiraré ni aceptaré, el cargo de presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe». No hizo referencia a su cargo como secretario general del Partido Comunista de Cuba (PCC), que debería ser revocado en un congreso, lo que le permite mantener aún una porción del pastel importante. Los congresos supuestamente son quinquenales, aunque el último se celebró en 1997. Sin embargo, por lógica, podría ser que una vez convocado, Castro presente también su dimisión aduciendo las mismas razones de salud.
El líder de los 'barbudos' que desde su base clandestina de Sierra Maestra acabaron con el régimen dictatorial y pro americano de Fulgencio Batista pone fin así a medio siglo de historia de Cuba y mundial. Casi cincuenta años en los que ha conseguido frenar al gigante estadounidense, primero con el apoyo del régimen de la Unión Soviética y siempre con la fidelidad de un pueblo que, en el fondo, le ha idolatrado a pesar del hambre y de las necesidades indisfrazables.
El Comandante ha sobrevivido a más de seiscientos intentos de asesinato y ha visto cómo han llegado y se han ido hasta nueve inquilinos de la Casa Blanca, todos, en mayor o menor medida, empeñados en alejarle del poder con el uso de cualquier método, incluidos los nada encomiables utilizados por la CIA. Ni la invasión de la bahía de Cochinos, ni el estrangulamiento de la Ley Helms-Burton han podido con el hombre que ha puesto rostro al mito de la utopía de la izquierda revolucionaria.
Ayer al ver esta noticia en el telediario a la hora de almorzar, mi madre me pregunto "si este era de los buenos o de los malos"(mi madre es que todo lo hace sencillo), en este caso le dije "mama este era de los buenos".




